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Para cultivar en interior: Violetas africanas

Violeta africana Violeta africana

Textos: Brenda Sly
Fotografías: Diana Roglich

 

La violeta africana es una especie originaria de las montañas tropicales de Tanzania que fue introducida en Europa a fines del siglo XIX.

Su denominación botánica Saintpaulia ionantha deriva del nombre del Barón Walter Von Saint Paul-Illaire, a quien se le atribuye el envío a Alemania de las primeras semillas que llegaron al continente europeo. El epíteto ionantha, significa “con flores semejantes a las violetas”.

Con el fin de facilitar el cultivo de la especie original, que es sumamente delicada, los productores obtuvieron cultivares logrados por cruzamientos con otras especies; por lo que hoy es posible elegir ejemplares de diferentes variedades, todos ellos con exquisitas floraciones y atractivos follajes.

Descripción

Las vellosas hojas de la violeta africana por lo general nacen desde la base –aunque existen algunos cultivares que presentan tallo– tienen forma redondeada u oval y pueden presentar bordes dentados, festoneados u ondulados. Según la variedad, las hojas pueden ser sésiles o tener largos y carnosos pecíolos. El color de las mismas puede ser entre verde pálido y verde oscuro, con zonas blanquecinas en los bordes o en la base en algunas variedades o con el envés morado en otras.

La floración de la especie original es de intenso color azul. Las variedades híbridas tienen flores simples o dobles, con una amplia gama de colores que abarca rojo, rosa y morado; violeta, lila y malva y blanco. La coloración de estas últimas tiene poca persistencia, ya que tienden a colorear sus bordes.

Requerimientos de cultivo

Luz

La mejor ubicación en una ventana luminosa que no reciba sol directo. Para florecer necesitan como mínimo catorce horas de luz diarias, siendo este requisito más importante aún que la intensidad lumínica. Si se desea que continúe floreciendo durante el invierno es necesario suplementar con luz artificial. También podremos cultivarlas con luz artificial permanente, debajo de tubos fluorescentes de 40 W ubicados a una distancia de 25 cm de la planta.

Temperatura

La temperatura ambiente no debe ser inferior a los 15 ºC, sin cambios bruscos ni corrientes de aire frío. Para florecer necesita más de 16 ºC. Esta especie presenta la curiosidad de ser la única que está adaptada a vivir a una temperatura más elevada durante la noche que durante el día.

Humedad

Es necesario proveerles una alta humedad ambiente con los métodos posibles a nuestro alcance: rodearlas de turba húmeda; poner las macetas –apoyadas sobre piedritas– en bandejas con agua o muy finas pulverizaciones con agua templada. Si se optara por este último método, se recomienda el uso de agua de lluvia y tomar los recaudos para no mojar la planta, ya que las gotas que queden retenidas en sus hojas pubescentes pueden ser causales de aparición de hongos o quemaduras de sol.

Violeta africana

El riego debe hacerse por sub irrigación, apoyando la maceta sobre un plato con agua templada para que la planta obtenga la cantidad que necesita. De ese modo se evitan los daños que el agua pueda producir sobre el follaje y el cuello de la planta.

Riego

El encharcamiento de las raíces las perjudica, debiendo regarse cuando se observe que el sustrato está ligeramente seco. Las violetas de los Alpes necesitan dos períodos anuales de semirreposo; uno durante el verano cuando la temperatura supera los 25 ºC y el otro durante el invierno. En esos momentos el riego debe ser más espaciado.

Sustrato

Debe ser muy poroso para dejar drenar el exceso de agua y rico en humus. Compuesto por turba, humus de lombriz y perlita en partes iguales. A lo largo del año deben aplicarse pequeñas cantidades de fertilizante que contenga una elevada proporción de fosfato.

No necesitan cambios frecuentes de maceta ya que florecen mejor si están algo comprimidas. Es necesario un transplante cuando se observe que las hojas se vuelvan pequeñas y muy apretadas, lo que suele suceder cada dos años aproximadamente. Como su sistema radicular es poco profundo es mejor utilizar macetas anchas y poco profundas y elegir un tamaño un poco mayor cada vez.

Violeta africana

Limpieza de las hojas: Para limpiar la suciedad que queda adherida entre los vellos de las hojas use un cepillo o pincel suave y seco.
Es posible lavarlas si se dispone de agua de lluvia, a condición de que se seque luego con una servilleta de papel.
No utilice abrillantadores.

Cómo aumentar la floración

Muchas variedades florecen a lo largo de gran parte del año. Un recurso para aumentar la floración consiste en exponer la planta durante seis semanas a temperaturas inferiores a lo habitual y disminuir la frecuencia del riego cuidando que el sustrato esté ligeramente seco. Después de este tratamiento, que se realiza en cualquier época del año, se podrá apreciar la formación de un gran número de capullos.
Una vez marchitas, las flores permanecen en la planta, por lo que es necesario quitarlas para mantener un aspecto prolijo.

Propagación

Aunque son especies longevas, es mejor propagarlas para obtener nuevos ejemplares y así garantizar una floración abundante. La multiplicación de estas plantas es bastante sencilla a partir de estacas de hoja. Consiste en cortar una hoja joven y sana con el pecíolo bien largo y colocarla en un sustrato apropiado. Al cabo de unas semanas las hojitas aparecen en la extremidad inferior de la estaca enraizada. Se estima que a los 6 meses las plantas nuevas, que conservarán las características de la planta madre, alcanzarán el tamaño de floración. (Ver en MAIPUÉ plantas y jardines Número 11. Pág. 42-44: “Multiplicación de violetas africanas”).

Un último consejo: cuando compre ejemplares en el vivero elija los que tienen gran cantidad de capullos por abrir, envuélvalos bien para trasladarlos a su casa ya que son muy sensibles al frío.

Han transcurrido más de 50 años desde que se cultivó la primera violeta africana como planta de interior. Hoy se ha convertido en una de las favori