No sólo los cercos sirven para marcar un límite, sino que podrán generar espacios dentro del jardín, destacar algún sector o recubrir paredes que nos molestan.
Ya sea que usted viva en pleno centro de la ciudad, o en barrios, tanto cerrados como abiertos, siempre se busca preservar la intimidad y dar seguridad a su vivienda.
Los cercos pueden ser muros, cercas de madera, alambre, cañas etc., o cercos verdes o vivos. Estos últimos, si bien se han usado desde siempre, al revalorizarse la vida al aire libre, le aportó un sentido estético, reemplazando la pared formada por plantas de una misma especie, que dan una impresión de monotonía, aunque algunas veces es muy útil.
En la ciudad constituye una pantalla eficaz contra el ruido y el medio más seguro de conseguir intimidad; refrescan y realzan el jardín y la casa. Si hablamos de zonas más abiertas, nos benefician, jugando el papel de cortavientos, generando microclimas y un paisaje más manejable.
Además de asociarse al entorno, proporciona movimiento, ritmo y estilo.
Es la primera impresión que recibe el visitante cuando llega a su casa, por lo tanto la elección de las plantas, así como su colocación, definirá un estilo.
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