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TECNOLOGÍA Y PRÁCTICA DEL COMPOST

TECNOLOGÍA Y PRÁCTICA DEL COMPOST

 

SELECCIÓN DE LOS MATERIALES

 

 

Por Teodorico Hildebrandt


 

 

Esta guía entendible y sencilla lo ayudará a realizar la selección de los mejores materiales para producir en su hogar un compost higiénico y sin residuos dañinos.

 

El Instituto de Suelo y Nutrición de la Escuela Superior Weihenstephan, de Alemania, ha elaborado el presente trabajo de orientación sobre “Compostaje en el jardín”, que contiene respuestas irrefutables y científicamente controladas sobre todos los puntos referidos a su realización.

 

Está basado en varios años de intensiva investigación y experiencias, durante los cuales se pusieron bajo amplios y concienzudos análisis y pruebas todos los aspectos principales del compostaje hogareño. Es objetivo de este trabajo de orientación y guía representar, en forma entendible y sencilla, toda la actualidad del conocimiento del compost en el hogar.

 

Compost en el jardín

 

Cuando usted realiza compost en su jardín, hace una importante contribución al reciclado de los materiales vegetales, ya que sin grandes esfuerzos ni gastos se concreta un reprocesamiento de importantes residuos, incorporándolos nuevamente en el ciclo natural.

 

En muchos sentidos, el compostaje hogareño permite un amplio margen operatorio sin que por ello se resienta la calidad del producto final o se afecte el medio ambiente. De esta manera, por ejemplo, el compostaje se puede realizar en distintos contenedores con o sin el agregado de ingredientes especiales. Del mismo modo se pueden realizar o no ciertos trabajos, como el de mezclado o zarandeado.

Sin embargo, es necesario poner ciertos límites a esta libertad de procedimientos en aquellos aspectos que son de importancia para la calidad misma del producto o en referencia a la protección del medio ambiente. Así por ejemplo, es necesario asegurar la calidad del producto final a partir de los elementos que se utilicen en su preparación, de modo que el resultado sea un producto higiénico y sin elementos nocivos. Del mismo modo, se debe evitar la emisión de olores desagradables, el drenaje de líquidos y ruidos molestos.

 

Posteriormente, es necesario que este compost sea distribuido en cantidades técnica y ecológicamente correctas sobre el terreno del jardín, para evitar un excesivo agregado de nutrientes y su posterior lavado del suelo. A pesar de que en general las superficies de jardines suelen ser entre pequeñas y medianas, sumadas pueden hacer superficies realmente importantes de varios centenares de hectáreas, de modo que una adecuada incorporación de compost puede ser una importante contribución al cuidado de la naturaleza y el medio ambiente. Una distribución excesiva o irracional, en cambio, puede provocar riesgos ecológicos importantes.

 

Selección de los residuos

 

Por un lado es deseable que en un jardín se composte el mayor material orgánico posible, pero por el otro se desea también producir sólo un compost indudablemente higiénico y sin residuos dañinos. Debido a que la calidad de un compost depende esencialmente de los residuos que se utilizen en su formación, es prioritario realizar una correcta selección de éstos (Ver tabla).

 

 

Se pueden utilizar en grandes cantidades y sin peligro los residuos del jardín, como corte de césped, restos de poda, restos de plantas de balcón y borduras, flores cortadas, restos de verduras y frutas”.


Material absolutamente apto

 

Generalmente se pueden utilizar en grandes cantidades y sin peligro los residuos del jardín, como corte de césped, restos de poda, restos de plantas de balcón y borduras, flores cortadas, restos de verduras y frutas.

 

A ellos hay que agregar las ramitas y hojas de todas las coníferas y latifoliadas. Análisis han demostrado que si bien las hojas de determinadas especies como thuja, nogal, roble, se descomponen lentamente, no desmerecen en absoluto la calidad del compost.

Por el contrario, no se deberían compostar aquellos materiales que contienen sustancias nocivas, restos de vegetales enfermos y malezas con semillas. También se pueden incorporar sin restricciones los residuos vegetales provenientes de la utilización culinaria, como ser verduras autoproducidas o compradas.

 

En el caso de que los residuos “estructurales” propios sean insuficientes, también se pueden utilizar aquellos materiales pobres en sustancias nutritivas obtenidos fuera del ámbito del jardín, como heno o paja, corteza y madera desmenuzada de troncos y ramas sin tratamiento con conservantes.

Material utilizable con restricciones

 

Las flores y plantas provenientes de florerías o viveros suelen estar tratadas con productos fitosanitarios (pesticidas), cuya formulación suele ser desconocida para el comprador y cuya toxicidad y duración en los tejidos las tornan peligrosas. Si se composta este material, estos principios activos pueden ser incorporados al compost, por lo que se desaconseja su utilización, al menos en cantidades importantes.

 

Las cáscaras de ciertas frutas también suelen estar tratadas con productos químicos, para evitar la formación de mohos en el proceso de comercialización. Este es el caso especial de cítricos y bananas, en cuya venta deberían constar los tratamientos que han sido empleados y los márgenes de tolerancia de los productos utilizados. Por ejemplo, los residuos de Thiabendazol tolerados en las cáscaras de cítricos no deben sobrepasar los 6 miligramos y de bananas 3 miligramos por kilo de fruta. Estudios han demostrado que si se respetan estos márgenes de tolerancia, un agregado moderado de estos residuos no afecta la calidad del compost pero, si el consumo hogareño de estas frutas es muy alto, se aconseja destinar una parte de ellos al recolector domiciliario. Es de hacer notar que también en otras frutas y verduras se permite el uso de Thiabendazol y que no es necesario indicar las concentraciones utilizadas, por lo que pueden existir restos de pesticidas en distintos productos vegetales.

 

En cuanto al papel, la recomendación es entregarlo a los recolectores de papel viejo con destino a las fábricas de reciclado de celulosa, pero se pueden utilizar los restos de servilletas, bolsas de papel o el papel de diario. Está demostrado que estos materiales contienen muy poco metal pesado, pero no así el proveniente de impresiones color o tipo revista o de regalos, porque la tinta utilizada registra elevados contenidos de metales pesados.

 

También las borras de café y los restos de té, con o sin filtros de papel, presentan altos índices de derivados cúpricos o de cinc y por ello sólo se deberían incorporar en cantidades limitadas, que equivale al consumo normal de un hogar.

 

Se desaconseja la utilización de flores y plantas provenientes de florerías o viveros porque suelen estar tratadas con productos fitosanitarios, cuya toxicidad y duración en los tejidos las tornan peligrosas”.

 Material a desechar

 

Los residuos del jardín que provengan de cercanías de calles y avenidas con intenso tránsito o situados en zonas industriales, pueden registrar altos contenidos en metales pesados y concentrarse en el compost. En estos jardines, influenciados constantemente por una atmósfera con componentes contaminantes relativamente altos, se suelen encontrar también en el suelo altas concentraciones de metales pesados.

 

Para evitar una mayor concentración de estos componentes en el suelo, en estos jardines expuestos a la atmósfera y al smog industrial, no se debería realizar el compost hogareño para evitar el circuito suelo-planta-compost. En caso de duda, se recomienda analizar el suelo y/o el compost para evaluar el contenido de metales pesados como cinc y plomo.

 

Si en el compost se agregan residuos como restos de comida, pastas, carne, pescado, embutidos, grasa, hueso, pan y cáscaras de huevos, se pueden atraer ratones y ratas, así como otros animales domésticos. Sobre los restos de comidas también se pueden desarrollar salmonellas acarreadas por moscas, por lo que se recomienda no usar este tipo de residuos.

Tampoco los trozos de plantas enfermas, ya que los agentes causales se pueden desarrollar en un compost que no levante suficiente temperatura. Con la posterior distribución del compost en el jardín se produciría una infestación generalizada. Esto se refiere especialmente a animales, hongos y bacterias que viven en el suelo y pueden afectar al sistema radical o los tallos de las plantas.

 

No se deberían compostar las semillas y raíces de malezas, ya que la escasa temperatura que desarrollan los compost caseros no son suficientes para esterilizarlas y al desparramar dicho compost en el jardín se corre el riesgo de diseminarlas, con la consecuente invasión de malezas.

 

Otros materiales que suelen presentar una alta concentración de metales pesados son el contenido de las aspiradoras, el barrido de las veredas y calles y la ceniza de madera y carbón y además su descomposición es dificultosa por su alto contenido de minerales. Por lo tanto no son aptos para el compostaje, por lo que se recomienda agregarlo a los residuos no biodegradables. Del mismo modo y por razones de higiene, no se deben compostar los pañales descartables, deyecciones de los animales domésticos y los pañuelos de papel.

 

No se recomienda incorporar materiales ricos en nutrientes, como son los guanos originados fuera del jardín, residuos de las verdulerías y los pelos de las peluquerías, ya que con la incorporación de estos elementos se corre el riesgo de fabricar cantidades de compost que exceden en cantidad y nutrientes a los que se necesita en un jardín. Esto puede provocar una sobrealimentación de las plantas con nutrientes que ellas no podrán aprovechar en su totalidad y que a mediano o largo plazo provocarían un enriquecimiento no deseado del jardín.

 

Se debe agregar que las cantidades de materia orgánica producidas en una economía hogareña son totalmente suficientes para alimentar el suelo y las plantas de dicho jardín, enriqueciéndolo con fosfatos.

 

La calidad de un compost está influenciada especialmente por el material que se utiliza. Con una adecuada selección de esta materia orgánica, se logran compost nutritivos e higiénicos.

 

 


Materiales adecuados e inadecuados para el compost en un jardín.

 

Residuos aptos

 

Residuos con restricciones

 

Residuos no aptos

 

Césped cortado.

Follaje.

Restos de poda.

Restos de plantas, plantas de canteros y balcón.

Restos de verduras y frutas de la cocina y del jardín.

Paja picada.

Corteza desmenuzada o trozada.

Restos de madera (viruta y aserrín)

sin tratamientos desmenuzada o trozada

 

Flores cortadas provenientes de florerías o viveros

Plantas provenientes de florerías o viveros

Cáscaras de frutas exóticas

Cierto tipo de papel

Bolsitas de té, borra de café con filtro

 

Restos de jardín muy contaminados por la polución

Restos de comida, pastas, carne, pescado, grasa, huesos, pan, cáscaras de huevos.

Plantas parasitadas o enfermas

Semillas y raíces de malezas

Bolsas de la aspiradora

Barrido de la vereda y la calle

Ceniza de carbón de madera y de piedra, restos de brasas.

Pañales, pañuelos de papel

Deyecciones de animales domésticos

Materiales muy nutritivos ajenos al jardín (por ejemplo guanos, restos de verduras y pelos)

 Madera tratada, cuero, goma, textiles, lacas, pinturas, aceites, químicos, elementos de limpieza, vidrio, metales, material sintético, material curativo (ejemplo, vendas).

 

 

 

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