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La salud de los árboles urbanos y el efecto benéfico que ejercen en el ambiente urbano

 Consecuencias de la Poda Mutilante  Mala poda en la Plaza Neuquén  Poda Equivocada

Con la llegada de los primeros fríos han caído las hojas de los árboles de las veredas de nuestras ciudades.

Si no nos hemos dejado ganar por la desesperación de barrer cada una de ellas al instante de su caída, habremos gozado de la belleza que representa su color otoñal y, como cita el profesor Julián Cámara Hernández (1980) quizás nuestros chicos, al sentir el placer de caminar sobre ese colchón de hojas en su camino a y de la escuela, han podido imaginar que lo hacían a través de un bosque en el cemento de la ciudad.

Sin embargo, no es el barrido de las hojas la mayor amenaza a la que están sometidos nuestros árboles en estos días. Año tras año observamos, sin capacidad de reacción, como seres vivos que desarrollan en un habitat que les es inhóspito y que contribuyen a nuestro bienestar, son mutilados por efecto de una poda practicada con el objetivo de reprimir su crecimiento o bajo el concepto erróneo de que reduciendo las ramas estructurales de los árboles a unos pocos centímetros de longitud, es decir mochándolos, se contribuye a su buen crecimiento y desarrollo posterior.

Lo cierto es que este tipo de intervención produce desequilibrios tales en el metabolismo de esta planta que seguramente la lleva a un proceso de decaimiento continuo.

Si al árbol se le ofrecen condiciones medianamente óptimas solo será necesaria una mínima intervención nuestra, que se limitará a extraer ramas secas, rotas, débiles o a formar un túnel por el que pase el cableado aéreo sin modificar la forma o tamaño de la copa del árbol. (Echenique y González Junyent, 2000).

Queremos utilizar este espacio que hoy nos ofrece MAIPUË para hacer un llamado a la reflexión. Estamos convencidos que nuestro accionar como ciudadanos será distinto a partir de tener un acabado conocimiento del efecto benéfico que ejercen los árboles en el ambiente urbano.

En este sentido cabe consignar que diversos autores han desarrollado este tema en distintas publicaciones (Decourt- 1978; Ros Orta- 1996; Fundación Biósfera y FCA y FUN , La Plata- 1995), coincidiendo en que el árbol de alineación es un elemento esencial por su valor como mejorador de la calidad del medio ambiente y como elemento estético que forma parte de la expresión del paisaje urbano.

Considerando que nuestras zonas urbanas están insertas en un medio desértico, es importante destacar entre los valores del árbol, en especial, aquellas funciones relacionadas con la producción de sombra, la reducción de las altas temperaturas que se registran en las ciudades por un recalentamiento del pavimento y el aumento de la humedad relativa del aire.

Pero tampoco debemos dejar de mencionar que las hojas de los árboles actúan como trampas de partículas, polvos y contaminantes químicos, reduciendo de este modo la polución ambiental ocasionada por la combustión de los carburantes de los automóviles, las actividades industriales y la construcción.

Es así como una publicación de la Municipalidad de Paraná y la Univ. de Entre Ríos (1992) expresa que por ejemplo en Frankfurt (Alemania) se midió el contenido de partículas de polución por litro de aire filtrado y se encontró que:

• en calles no arboladas había 12.880 part./lt de aire,
• en calles arboladas el contenido solo era de 3.870 part/lt de aire,
• mientras que en parques se registraban 3.260 part/lt de aire.

Otros estudios citados por Decourt (1978) han detectado el papel antimicrobiano que cumplen los árboles midiendo el número de gérmenes por m3 de aire y comprobaron que en:

• zonas comerciales había 4.000.000 gérmenes/m3,
• en avenidas urbanas 575.000 gérmenes/m3 y
• en un bosque 50 gérmenes/m3.

A partir de todo esto recordemos que un mantenimiento adecuado, que incluya una poda racional y respetuosa del hábito de crecimiento de cada especie maximizará todos estos beneficios y por el contrario la mutilación los minimizará.-

Por: Ing. Agr. María del Carmen Echenique, Ricardo González Junyent y Alicia Dobra, Profesores de la Cátedra de Parques, Jardines y Floricultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Cámara Hernández, J. (1980). Algunos árboles cultivados en las calles de la ciudad de Buenos Aires. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires - Secretaría de Educación. 60 pág.
Decourt, N. (1978). Sobre algunas funciones de los árboles y bosques en el medio urbano. Ecología Forestal. Obra presentada por P.Pesson. Mundi-Prensa. pág. 67-76.
Echenique, M. y Gonzalez Junyent R. (2000) Poda de Especies Ornamentales. Facultad de Ciencias Agrarias - U.N.Comahue. 58 pág.
Fundación Biósfera y FCAyF-U.N.La Plata (1995). Planeamiento paisajista y medio ambiente. Módulo 8.
Municipalidad de Paraná y Universidad Nacional de Entre Rios (1992) El árbol en la ciudad.
Ros Orta (1996). La empresa de Jardinería y Paisajismo. Mundi-Prensa.


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