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Cultivo de Cactus

 Textos: Javier Gómez Cufró
Fotografías: Javier Gómez Cufró y Diana Roglich

Para poder incorporar con éxito a los cactus en nuestros jardines, es necesario conocer los requerimientos necesarios para su cultivo, los que están relacionados con la temperatura, luz, sustrato, riego y fertilización.  

 Cultivo de Cactus  Variedad de cactus y suculentas  Cultivo de cactus en maceta

 Normalmente, los cactus se cultivan en macetas. Es importante que esta sea lo más pequeña posible, para controlar mejor la humedad del sustrato. Su volumen dependerá del tamaño y la forma de la planta; como norma general puede decirse que el diámetro de la maceta no podrá ser inferior al del tallo del cactus. La profundidad dependerá de la especie en particular: los columnares, por ejemplo, necesitan recipientes más profundos que los globosos.

REQUERIMIENTOS

Temperatura, luz y aire

Para el cultivo conviene dividir a los cactus en dos grandes grupos:
1. Cactus de los desiertos y de las sierras montañosas.
2. Cactus de las selvas tropicales y subtropicales.
A partir de esta clasificación existen variaciones individuales a las que haremos referencia en los casos importantes.

¿Dónde ubicarlos?

Los errores más frecuentes de los aficionados que adquieren ejemplares de cactus consisten en creer que se trata de plantas de interior y que no necesitan regarse. En realidad, casi ninguna especie puede adaptarse para ser cultivada dentro de la casa.

Los cuidados que hay que proporcionarles varían según la estación del año.

 Copiapoa cactus de desierto  Aporocactus flagelliformis (Cactus epífito) Opuntia

 • En el invierno

En climas templados, las condiciones óptimas serían las de un invernadero frío o ligeramente caldeado, con una temperatura mínima de 2 a 10 ºC y una máxima de 8 a12 ºC, en función de las distintas especies.

En el caso de que se posea un jardín o una terraza, lo ideal será preparar una protección. En las regiones de clima más benigno, suele bastar una cubierta de cristal o plástico rígido, que aísle las plantas de la escarcha y las proteja de la lluvia o el granizo.

Si las temperaturas descienden por debajo de los 0 ºC, debe construirse un invernadero para protegerlos de las fuertes heladas y evitar que se congele su estructura suculenta, lo que provocaría la muerte de la planta.

No hay que olvidar que resulta necesaria una aireación periódica, que puede ser desmontable.

No es apropiado llevarlos al interior de las viviendas, ya que el sistema de calefacción proporciona temperaturas demasiado elevadas. La ausencia de humedad ambiente durante la noche también resulta inconveniente, ya que ella es necesaria para compensar la falta de riego.

En todos los casos necesitan de una buena aireación, pese a que se encuentran en período de reposo.

• En la primavera

Los cactus ya deben situarse al aire libre. Según el requerimiento de cada especie, al sol, semi-sombra o sombra.

En forma general, no es posible establecer una fecha determinada, ya que incluso en una misma localidad existen variaciones.

Se acepta que el momento adecuado es cuando la temperatura alcanza, durante varios días, valores entre los 12 a 28 ºC. A estas temperaturas, la mayoría de los cactus comienzan a presentar las primeras señales de crecimiento.

• En el verano

Si las temperaturas son muy altas, caen en un estado de semi reposo y suelen frenar o cesar totalmente su crecimiento.

Esto ocurre en la Patagonia, por ejemplo, donde las temperaturas pueden superar los 30 ºC a la sombra y en general hay entre trece o quince horas de sol.

A pesar de ello, necesitan riegos regulares. Cuando el calor alcanza estos niveles, es preferible proteger las especies del sol del mediodía, incluso aquellas que requieren exposiciones soleadas.

 Mammillaria  Mammillaria compressa  Opuntia quimilo

 Exposición

Casi todos los cactus requieren la mayor cantidad posible de aireación y exposición soleada. Sin embargo, los ejemplares jóvenes deben protegerse de una gran exposición.

Al observar lo que ocurre en la naturaleza, se ve que es muy difícil que una semilla logre germinar a pleno sol; en general las plántulas crecen bajo la protección de otras especies e incluso de rocas.

En cuanto a los cactus epífitos de las selvas o bosques, requieren condiciones de sombra o semisombra durante toda su vida, similares a las de su lugar de origen.

Sustrato

Una condición de cultivo absolutamente indispensable para todas las plantas de la familia es que se disponga de un sustrato poroso y muy bien drenado, evitando el estancamiento del agua, que podría provocar la podredumbre de las raíces y la muerte de la planta.

Es errado el concepto de que los cactus pueden mantenerse siempre secos. Cuando el sustrato está seco por completo, es compacto, no permite que el oxigeno penetre y esto lleva a la asfixia de las raíces. Esta es una segunda causa de muerte de plantas suculentas.

Para el cultivo de cactus de desierto o de montaña, el sustrato debe tener elevadas concentraciones de sales minerales. Además, deberá cuidarse especialmente que el material orgánico que se adicione a la mezcla esté bien maduro.

Para aquellos cactus de bosque o selva, el sustrato deberá ser más humífero, con el agregado de mantillo de hojas completamente descompuestas o algo de estiércol bien maduro.

Un sustrato ideal, con buena capacidad de campo y condiciones físicas para el desarrollo de estas plantas, puede prepararse mezclando bien los siguientes elementos:

- Tres partes de arena gruesa tamizada.
Una y media partes de tierra de jardín.
- Una parte de resaca de río o mantillo de hojas.
Media parte de turba.
- Una parte de grava (Optativa, para airear más la mezcla).

Esta composición es adecuada para el cultivo de Opuntia, Cereus, Echinopsis, Mammillaria, Echinocactus, Astrophytum y Gymnocalycium.

Para los géneros Aporocactus, Selinecereus, Zygocactus, Epiphillium y Schlumbergera, es necesario agregar una parte de turba al sustrato ideal.

Gymnocalycium en flor
Flor de Echinopsis sp

Generalizando, un buen sustrato tiene que ser una mezcla de 50% de materia orgánica (turba, resaca de río, humus de lombriz, mantillo de hojas) y un 50% de materia inorgánica (arena gruesa de río, grava, perlita, vermiculita, leca).

Riego

Debe evitarse el exceso de riego, ya que pudre directamente las plantas de cactus. No es posible establecer una regla precisa, porque existen numerosos factores que influyen, como la especie de que se trate, el recipiente donde se encuentre y las condiciones ambientales.

Para un cactus desértico, por ejemplo, cultivado en una maceta de barro de tamaño adecuado, que se mantiene en invierno detrás de cristales a temperaturas de 18 a 20 ºC y en verano al aire libre al sol, puede establecerse lo siguiente:

- Durante el invierno se lo regará solo una sola vez, dos a lo sumo. Se rociará el tallo tres o cuatro veces durante la estación.
- Durante la primavera los riegos podrán comenzar con una frecuencia quincenal, aumentando a medida que se aproxima al verano hasta llegar a un lapso de diez días entre cada riego.
- En verano, con las plantas al aire libre, en semisombra o con pocas horas de sol, debe regarse cada siete días. Si las semanas son muy calurosas, cada cinco días.
- En el otoño se volverá al periodo de diez a quince días.

Fertilización

Los cactus casi no necesitan fertilización. Lo mejor es cambiar su sustrato por completo cada dos años.

El agregado de estiércoles secos y maduros, o una cucharada sopera de harina de huesos bien distribuida sobre la superficie de la tierra, estimula una mejor floración.

 Mammillaria gracilis