Tipos de poda habituales
Es habitual que los árboles de alineación se poden con la finalidad de formarlos y de mantenerlos adecuadamente.
Poda de formación
Es la poda practicada en los primeros años de vida del árbol. Se inicia en el vivero y se continúa en el lugar de plantación definitivo de la planta para lograr su mejor adaptación al medio en el que le tocará desarrollar.
El objetivo de la misma es formar su estructura, sus ramas principales teniendo en cuenta las características propias de la especie y contemplando la función que va a cumplir como árbol de alineación.
Debe tenderse a lograr una planta abierta, bien aireada y con buena entrada de luz en el interior de su copa cuando ésta es adulta.
Comprende distintas etapas:
Formación del tronco: se eliminan en forma progresiva y gradual las ramas más bajas del árbol. Con ello se eleva la copa y se adapta el desarrollo del árbol al sitio en el que deberá permanecer, evitando molestias a peatones y vehículos.
Se busca formar la copa sobre un fuste (tronco sin ramas) limpio y recto de 2,50 metros o más, por lo cual se eliminan las ramas laterales hasta esa altura.
Esto debe hacerse utilizando más de una temporada de modo de no quitar al ejemplar en crecimiento más de un tercio de sus ramas y no producir desequilibrios importantes entre su parte aérea y radical.
Si existieran dos ramas principales que compiten, en esta etapa debería eliminarse una, para evitar formar un árbol con dos troncos.
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Formación de la estructura:
Luego de la formación del tronco, puede continuarse la formación de la copa: manteniendo el eje central o acortándolo y permitiendo que adquieran importancia las ramas laterales.
a) Si se mantiene el eje central respetando la estructura natural del árbol, solo se eliminan las ramas que se entrecruzan, débiles o aquellas que por su ubicación muy vertical compiten con el eje. |
b) Si se acorta el eje central alterando la estructura natural en busca de una copa más globosa propia de los árboles de sombra: se seleccionan las cuatro o cinco ramas más importantes, distribuidas en forma equilibrada y se eliminan las restantes. El acortamiento de estás ramas solo se efectúa si se quiere equilibrar el vigor de las mismas o si se quiere volver más voluminosa la copa a ese nivel.
Al practicar este tipo de poda debe tenerse en cuenta que en los árboles más adultos la copa se seguirá subiendo en los años siguientes hasta alcanzar alturas de 4 a 5 metros para que no interfiera con el tránsito, carteles, marquesinas, etc. y el haber acortado su eje central e incentivado su desarrollo bajo podría ser perjudicial.
Es la poda que se realiza sobre árboles adultos tratando de seguir alguno de los criterios ya planteados:
. Para permitir una buena penetración de la luz y una buena aireación en la parte interna de la copa.
. Para eliminar las ramas enfermas, mal orientadas, excesivamente pesadas y arqueadas que hagan suponer riesgo de rotura o ya quebradas y a punto de desgajarse. En este sentido especies como catalpas, aromos, eucaliptus y paraísos sombrillas tienen cierta sensibilidad a las quebraduras y desgajes.
. Para mantener a los árboles fuera del ámbito del tendido eléctrico.
Con respecto a este último punto es importante destacar que en toda ciudad se observa un número importante de cables que no guardan un tendido armonioso, planificado y producen una importante contaminación visual.
En este contexto es frecuente que se pretenda solucionar un tendido aéreo caótico utilizando al árbol como factor de corrección. Habitualmente se observa que se acortan las ramas del árbol bien abajo para evitar que éstas alcancen los cables y produzcan inconvenientes.
Sin embargo, se produce un efecto contrario al buscado, ya que la reacción del árbol es la de emitir una gran cantidad de chupones que nuevamente entran en contacto con el cableado y lejos de solucionar un problema lo agrava, debiendo intervenirse permanentemente con el consiguiente daño al árbol.
La solución se encuentra con un tipo de poda que permita al árbol sortear el obstáculo, sobrepasándolo y no pretender reprimir su crecimiento al mantener al árbol por debajo del nivel del cableado. Así, debe intervenirse buscando la formación de un túnel por el que pase todo el cableado permitiendo que la copa se una nuevamente sobre el mismo y lo supere.
Por supuesto que esto supone un cierto ordenamiento del cableado. No puede verse en la poda la solución a un tendido aéreo caótico.
La poda debe limitarse a la eliminación de ramas, que se dirigen hacia los cables, desde su inserción o hasta una lateral que se abra sin interferir con el cableado.
El túnel puede estar formado en la parte central de la planta cuando el cableado coincide con la línea de plantación o desplazado cuando los cables pasan por la parte lateral de la misma.
En el primer caso la planta deberá estar formada de modo de haber interrumpido el crecimiento del eje central. Debe lograrse un árbol con buena estructura, unas pocas ramas pero bien fuertes, que presenten buena resistencia a los vientos. En el segundo caso se mantiene el desarrollo del eje central.
En situaciones en las que no exista el tendido de cables se puede permitir al árbol mantener su eje central y conservar su estructura natural, algo que dependerá de que tipo de poda de formación se haya efectuado en los primeros años de vida del ejemplar.
Debe recordarse que tanto las funciones ambientales como estéticas que el árbol ejerce en la ciudad se ven maximizadas cuando el mismo se desarrolla en toda su magnitud y según su hábito natural de crecimiento. Nuestra intervención debe ser mínima, solo destinada a favorecer su adaptación a un medio que le es hostil y a reducir o minimizar riesgos de accidentes. Los cortes de poda siempre habrán de ser sobre ramas de reducido tamaño para evitar afecciones en la madera. Esto implica que un mantenimiento periódico realizado por personal especializado es esencial, porque evita actuaciones drásticas y/o erróneas que comprometen la supervivencia del árbol.
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Por: Ing. Agr. Echenique M., González Junyent R., y Dobra A. Integrantes Proyecto de Extensión 318 de la Universidad Nacional del Comahue. Ilustraciones: Susana Pilatti |